BIENESTAR 360º
CÁTEDRA BIENESTAR Y EMPRESA

Elisa Errea

¿Estás bien?

Ésta es probablemente la pregunta que te harán más veces en tu vida. ¿Te has parado a pensar qué significa para ti “Estar bien”?

  • Cuando te sientes inspirado y consigues concentrarte una hora seguida en un proyecto que te absorbe.
  • Cuando sales a correr y sientes tus piernas fuertes y tus pulmones llenos
  • Cuando sales de casa temprano, sientes el aire en la cara y la sensación de tener todo un día por delante
  • Cuando puedes jugar con tus hijos sin mirar el reloj
  • Después de una conversación sincera con un amigo
  • En lo alto de una montaña

¿Cuáles crees que son los factores que te ayudan a sentirte bien? Tus hábitos, alimentación y estilo de vida son la mejor garantía de una vida plena y una salud óptima. El cuerpo es un ecosistema en el que todo está conectado. Lo que piensas o comes, tus movimientos y tus emociones producen efectos en todos los sistemas del cuerpo, incluso a nivel celular. Del mismo modo que nuestros malos hábitos pueden provocar enfermedades, los buenos hábitos las pueden evitar e incluso revertir, pueden mejorar nuestro bienestar y nuestro nivel de energía.

¿Cuáles son los pilares del bienestar?

1. Tus alimentos: Qué , cuánto , cómo y porqué comes.

Estamos hechos para comer alimentos naturales que nos proporcionan los nutrientes que necesitamos para funcionar. En suma, cuantos más alimentos que haya que conservar en frío, mejor. Si, además, dedicamos a la comida un tiempo y un espacio sin distracciones, por corto que sea, puede mejorar muchísimo la digestión y la absorción de nutrientes. Para a tiempo: cuando estamos llenos al 80% aún tardaremos un poco más en sentirnos llenos. Si esperas a no poder más, seguramente te habrás ido al 110%. Y eso te llevará a sentirte letárgico o cansado. Y, por último, asegúrate de comer para nutrirte y disfrutar; si notas que comes por ansiedad o recompensa, piensa si hay otra manera de calmarte o sentirte recompensado sin recurrir siempre a la comida o a la bebida.

2. Integrar el movimiento en el día a día

El secreto del movimiento no está en los gimnasios ni en las carreras de 10 km, seguidas de días de inactividad, sino en la integración del movimiento en nuestra vida: usar el coche lo imprescindible, caminar, usar escaleras, levantarse de la mesa de trabajo cada hora para estirarse o reunirse paseando al aire libre. Como sugiere el Dr. Rangan Chatterjee, que siempre empieza por recetar a sus pacientes cambios en el estilo de vida, crear píldoras de ejercicio a lo largo del día: 5 minutos de ejercicios de fuerza o estiramientos mientras hervimos agua, activar los músculos de las piernas mientras hacemos cola en el supermercado, trabajar de pie, subir escaleras… Se trata de volver a utilizar el cuerpo para lo que está diseñado. ¡Moverse! Mejorará nuestro sistema circulatorio, inmunitario, respiratorio… ¡Y nuestro humor! Nos encontraremos más activos mentalmente y con una energía que conseguiremos trasladar a nuestro trabajo. 

3. Interruptor ON-OFF. Relájate…

Cada día sentimos prisa, miedo por no cubrir ciertas expectativas, presión por parte de jefes y colegas, frustración de todo tipo, confrontación con amigos y familiares. Incluso, microdosis de stress como aquella bombilla de luz temblona que no acabas de cambiar, la suela despegada del zapato, el botón descosido, el trámite pendiente… El secreto está en saber relativizar y desconectar de la presión, del stress y del cansancio. Hoy en día y, gracias a la tecnología, nuestro cerebro pasa de una tarea a otra sin apenas pausas. Planificamos más de lo que cabe en un día y si no tachamos todo lo que había en la lista sentimos que hemos fallado. Al final del día estamos sobreestimulados y agotados física e intelectualmente. Nuestros músculos se tensan, acortamos la respiración y nos cuesta bajar de revoluciones. Algunas de mis recomendaciones: trabajar con más margen de tiempo para cada tarea, quitar una o dos cosas de la agenda, vivir más despacio, sin empeñarnos en llegar a todo. Y, lo más importante: dedícate 15 minutos cada día. No hay premio para el que consigue encajar más cosas en un día, así que, prioriza tu tranquilidad, igual que la alimentación o el movimiento. ¿De verdad es todo tan urgente?

4. El sueño

Nuestro cuerpo es un gran amante de la rutina y el descanso. Antes de la llegada de la luz eléctrica nos despertábamos al amanecer y nos acostábamos al atardecer. Hacer eso nos cambiaría la vida. Aún hoy en día es el ritmo que se sigue en muchos países en los que el día comienza muy temprano y la cena se adelanta a las 6 o las 7 de la tarde. Sin embargo, muchos cenamos muy tarde y después seguimos delante de una luz de pantalla que nuestro cuerpo reconoce como la luz solar y que inhibe la secreción de melatonina, la hormona que regula nuestro ciclo de sueño y vigilia. ¡Prueba a cenar pronto y a apagar el móvil a las nueve y comprueba los cambios!

5. Lo que piensas (y consumes en forma de lecturas, noticias, películas, etc)

 El pensamiento positivo es un pilar fundamental del bienestar. Genera ciertas hormonas y neurotransmisores que favorecen todas nuestras funciones. Algunas personas derivan de manera natural hacia lo positivo y otras en dirección contraria. ¿Se puede hacer algo para fomentarlo? Desde luego que sí. Rodearse de personas y estímulos positivos y evitar todo aquello que nos hace sentir mal tiene un impacto directo en nuestro bienestar. No pasa nada por dejar de consumir noticias durante una semana. Te aseguro que no pasa nada por no entrar en las redes sociales durante días. No te vas a perder nada esencial. Y vas a evitar sobrecargar de negatividad y frustración tu cerebro. Haz la prueba y ponte a dieta de noticias y redes sociales durante una semana.

6. Lo que sientes Sentirse querido, tranquilo y con las prioridades claras. Sentir que nuestro trabajo tiene sentido, que aportamos a nuestra comunidad y que somos necesarios. Pasar tiempo con los que queremos. Sentirnos sanos y llenos de energía. Sentirnos libres de preocupación… Todo esto no debería ser la excepción sino la regla. Planificar nuestra vida con esta prioridad nos va a hacer sentir mucho más plenos. Una de las cosas positivas que ha traído el COVID19 es que no tenemos que esconder nuestra vida privada y como afirma el gran Victor Küppers: Podemos hacer que lo más importante sea lo más importante.

¿Y cómo integrar el bienestar en nuestra vida profesional?

Tenemos claros los factores del bienestar y, ¿Cómo los potenciamos trabajando 10 horas al día delante de un ordenador? Repasa cada uno de tus hábitos desde que te levantas hasta que te acuestas. Ninguno de los factores anteriores cambiará a base de sacrificios insostenibles, dietas severas y esfuerzos físicos… Los grandes cambios parten de hábitos microscópicos sostenidos en el tiempo. Y estos cambios nacen tanto de las personas como de las empresas. Como líder de tu organización, te invitamos a analizar cada uno de los procesos desde la perspectiva del bienestar con ayuda de tu equipo. Las soluciones vendrán de manera espontánea porque el bienestar está en nuestro ADN. Y, recuerda que estamos aquí para ayudarte. Estamos para eso: Crear cambios microscópicos para transformar las empresas en entornos de Bienestar 360º.

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
error: Content is protected !!