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Conductas Humanas imprescindibles para Liderar y Dirigir en el Siglo XXI
CÁTEDRA PEOPLE ANALYTICS Y CONDUCTA HUMANA

Pablo Blanco Cabirta

Definir el concepto de Conductas Directivas es muy amplio y podemos encontrarnos con diversas acepciones.
De la abundante bibliografía, resumo la definición como aquel conjunto de competencias, habilidades y capacidades que una persona posee para poder dirigir una organización.
El adecuado ejercicio de Conductas Directivas permite impactos positivos en la organización, así como en el mundo de los negocios.
Desarrollar estar conductas se ha convertido en un factor estratégico para cualquier Dirección moderna.

Robert Katz (1974) identificó tres conjuntos esenciales:

  • Técnicas: Capacidad de aplicar conocimientos especializados o experiencias y que recogieran las habilidades obtenidas a través de procesos de formación específicos más la propia experiencia de naturaleza técnica en el desempeño real de ciertas tareas.
  • Humanas: Capacidad de trabajar con otras personas, de interactuar con ellas y motivarlas profesionalmente.
  • Conceptuales: Capacidad de analizar, diagnosticar y resolver problemas.

Para Wagner y Hollenbeck (2002), las conductas requeridas están relacionadas con los roles a desempeñar. Cuanto más elevada la responsabilidad, más conductas conceptuales se exigen, en detrimento de habilidades técnicas.
Finalmente, para Pastor (2002), han ganado el mayor protagonismo el desarrollo de habilidades de Inteligencia Emocional, a las que define como una buena estabilidad psicológica y emocional y una baja actitud defensiva y egocéntrica.

El Liderazgo Participativo se puede determinar como la conducta Directiva imprescindible en el Siglo XXI.

La bibliografía sobre el tema, en general, señala que la característica principal de las posiciones de liderazgo es ser agentes de cambio.
En la definición de Max Weber, el liderazgo muestra el camino, conduce, guía.

Diversos autores nos muestran al liderazgo como una habilidad que representa una autoridad informal, que trabaja más sobre aspectos emocional y trascendentales que operativos.
Como afirmara Bass (2007), el líder transformacional concentra su capacidad en cambiar el statu quo. Tienen una visión clara de lo que debe ser una nueva sociedad u organización.

Transcurriendo la tercera década del Siglo XXI, se establece como imprescindible el estilo de liderazgo participativo, entiendo como aquel que tiene en cuenta las aportaciones y opiniones de los miembros de un equipo y basa las decisiones en el conjunto de éstas.
Requiere habilidades como la empatía (capacidad de comprender desde qué lugar aporta el otro) y la escucha abierta y activa.

Esta Conducta Humana genera mayor compromiso en los miembros de un equipo y/u organización, con un profundo sentido de pertenencia y la satisfacción de la aportación a un proyecto común. Asimismo, permite gestionar mejor la incertidumbre constante con la que se convive en las posiciones de liderazgo y dirección, sumando experiencias y conocimientos para afrontar los retos de la velocidad de los cambios.

Autor: Pablo Blanco Cabirtia / Autor

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